Cuándo toca cambiar los neumáticos
El indicador más conocido es la profundidad del dibujo, con un mínimo legal de 1,6 mm en España. Pero el rendimiento sobre mojado cae bastante antes: por debajo de 3 mm la capacidad de evacuar agua se reduce de forma apreciable y la distancia de frenado en lluvia se alarga.
La antigüedad importa tanto como el dibujo. La goma envejece, pierde elasticidad y desarrolla microgrietas en el flanco aunque el coche apenas ruede. La fecha de fabricación está en el código DOT del flanco, con cuatro dígitos de semana y año; a partir de los seis años conviene inspeccionar y de los diez sustituir.
Qué cuenta el desgaste sobre tu coche
- Desgaste en ambos hombros: presión insuficiente mantenida en el tiempo.
- Desgaste en la banda central: exceso de presión.
- Desgaste en un solo lado: geometría de dirección fuera de especificación; hace falta alineación, no solo neumático.
- Dientes de sierra sobre los tacos: amortiguadores cansados que dejan rebotar la rueda.
Por ejes, no de uno en uno
Los neumáticos se sustituyen por ejes completos para que el agarre sea simétrico. Montar uno nuevo junto a otro muy desgastado genera un comportamiento distinto en cada rueda justo en las situaciones límite. En vehículos con tracción total, además, muchos fabricantes exigen mantener una diferencia máxima de desgaste entre las cuatro ruedas para no forzar el diferencial central.
Equilibrado y apriete
Toda rueda montada se equilibra: sin ello aparece una vibración característica que se manifiesta a cierta velocidad y desaparece por encima y por debajo. El apriete final se hace con llave dinamométrica al par que especifica el fabricante, en estrella y no en círculo. Un apriete excesivo puede deformar el disco de freno, y uno insuficiente es sencillamente peligroso.